(475) Parálisis. Si un hombre está frío y tiene parálisis cuando está en cama por enfermedad, su orina es blanquecina como el mosto nuevo cuando bulle, y se espesa como el vino cuando se transporta por el movimiento. Así pues, como el frío y la parálisis siempre están en movimiento en él, cuando está enfermo también su orina es blanca y espesa como el mosto cuando hierve. Y es blanca a causa del frío, ya que el calor proporcionaría a la orina un tono rojizo o cualquier otro color. Y se espesa porque los humores en dicha persona han sido destruidos y no encuentran el camino correcto, igual que el agua durante las tormentas provoca inundaciones y se acumula.
Y si va a morir, entonces la orina espesa cae hasta el fondo, dado que sus humores se separan y se predisponen para la muerte. La orina que es pura se queda en la parte superior porque la linfa se separa de la sangre; así que la linfa permanece arriba, y la sangre cae al fondo, entre la parte pura que queda encima y la espesura de abajo. Aquella1 es como el agua que se enfría a punto de congelarse y también como la nieve recién caída, y se puede diferenciar sin problema lo uno de lo otro: lo que es flema –que se enfría como hielo reciente – y lo que, como la nieve al caer, o se derrite o bien se compacta, que sería la sangre que queda separada de los demás humores.
Estas son señales de muerte, lo mismo que las nubes montuosas, variadas, negras y grises a menudo señalan tormenta. Y si lo puro y lo espeso, cualidades de tal orina, no se separan individualmente entre sí (como se ha dicho de la congelación incompleta y de la nieve que precipita) sino que están inextricablemente mezcladas de forma que no se las puede diferenciar, vivirá y se recuperará. Igual que cuando en el cielo aparecen homogéneamente nubes de igual formación no habrá grandes tempestades. De hecho, linfa, sangre y flemadeben ir unidas en el hombre, y por eso tal hombre no muere. Pero si en su orina apareciera en la parte superficial pureza y ninguna evidencia del tipo de nieve al caer, entonces ese hombre sufrirá mucho dolor y evitará a duras penas la muerte, pues la linfa no se puede separar del todo de la sangre y de la flema porque existe un poco de pureza en la parte superior y no aparece copo alguno en la inferior. Aún así, tal hombre vivirá.
En cambio, quien padece fiebre fuerte y aguda, su orina es densa y rojiza por el ardor hirviente de la sangre, ya que a causa del calor enrojecedor de la sangre los humores quedan como si estuvieran dormidos y no cumplieran con su deber. Por eso la espuma2 de tales humores desciende hasta el fondo y es de sangre, ya que ha sido activada por su propia rojez y su intenso calor. Con esta fiebre aguda se pierde el apetito y el sentido del gusto, por que los humores no cumplen con su deber.
Si algún hombre con fiebre muy alta le apetece comer y se excede en la comida, la fiebre se agudizará mucho más porque los humores no atienden sus obligaciones. Y si pidiera de beber y bebiera mucho, no le hará daño, de hecho si no bebiera se resecaría. Si el que ha enfermado era de naturaleza ardiente, durante la enfermedad el vino le hará daño, por lo que es mejor que beba agua. Mientras que si antes de enfermar era de complexión fría, entonces si bebe vino durante la enfermedad no le hará daño.
Si va a morir, su orina presenta como líneas, como si el líquido se quebrara como hielo que se resquebraja al derretirse. Los humores son la causa de todos estos cambios, porque ante su muerte se disgregan y porque con sus cambios preparan camino a la muerte. Por arriba es más o menos pura al quedar separada de la linfa y de la sangre, pero desde el fondo hasta llegar a esa pureza la orina es espesa, ya que los humores quedan en su caída a las puertas de la muerte y sin ninguna función. Y si ni las líneas, ni la pureza, ni la condensación de la orina quedan separadas una a una, y no pueden apreciarse por separado, sino que están totalmente mezcladas y no se puede distinguir una de la otra, vivirá y se recuperará, lo mismo que cuando aparecen en el cielo nubes homogéneas, muchas tempestades violentas no terminan de romper.
Pues la linfa, la sangre y los humores no se separan los unos de los otros, sino que para vivir deben ir unidos. Pero si en la orina aparecen ciertos cambios, aunque solo sea en parte, es que los humores empiezan a separarse un poco pero no acaban de hacerlo del todo. Y si en tal orina la parte superior es más o menos pura, la linfa empieza a separarse de los humores, y si debajo no se aprecia ninguna de las líneas sintomáticas del cambio, los humores no se separan entre sí y el hombre vivirá. Si después de todo apareciera alguna parte condensada y sin separar es porque los humores no se han separado unos de otros; entonces ese hombre sufrirá mucho dolor y eludirá la muerte con gran esfuerzo.

(1) Aquella se refiere a la orina. En este fragmento el texto tiene periodos amplísimos y faltan, según creemos, algunos signos de puntuación en la edición de Teubner: Aparece un sanguis [...] est ipsa, cuando sanguis es masculino e ipsa femenino. Pensamos que ahí empieza otra frase.
(2) Original: gefeime

(476) Humores nocivos.  Hay ciertos hombres que no padecen ni dolor de estómago ni de costado, pero que tienen en su interior otros humores nocivos y cuando van a morir, se secan por dentro, pues les invade un súbito estuporpor la enfermedad repentina, que es como de mayor amplitud, y por eso mismo se secan dentro de sí.
Una vez recogida en un bacín, su orina tiene el color apropiado, porque hasta entonces estaban sanos. Y una vez se haya recogido esta orina, quedará así en el orinal hasta que se enfríe.
Y si ese hombre está para morir, su orina en cuanto se ha enfriado enseguida palidece, pues el enfermo estaba frío por dentro a causa de su aridez. La orina es pura por los bordes ya que la linfa se separa de la sangre y de los humores. Por encima quedará como si hubiera sido esparcido un poco de polvo, ya que los humores del hombre, espantados, producen como un polvillo cuando se preparan para la muerte que cuando se le toca se esparce como el polvo, y esto es clara señal de muerte.
En cambio si la orina no palidece y por los bordes no es pura, y si la parte superior no queda rociada por un poco de polvo, pero tampoco es por todas partes igual, vivirá y se pondrá bien igual que cuando aparecen homogéneamente en el cielo nubes del mismo tipo no tienen lugar grandes tempestades, ya que la linfa y la sangre y demás humores que existen en un hombre aún no se separan los unos de los otros para la muerte.
Y si esta orina es bastante rojiza y pura alrededor de los bordes, y en medio flota por encima como un poco de grasilla, como el vino de calidad, muestra que sin duda sufrirá gran dolor y evitará con gran esfuerzo la muerte.
Pues cuando se está enfermo, la orina roja muestra que aún le queda salud al hombre, porque la salud se abre paso por la enfermedad gracias al calor y empieza a cobrar temperatura; así es como la orina se pone de color rojo. Pero si es pura en torno a los bordes muestra que la linfa se ha separado de la sangre y de los humores; y si por encima flotara como un poco de grasilla, como en un buen vino, indica dolor de hígado que padece exceso de gordura, por lo que arroja la señal de su gordura o sea la espuma,. Así que esta orina muestra sin duda una enfermedad grave y peligrosa, pero a pesar de todo su tono rojizo indica que la vida se aferra con esfuerzo.

(477) Fiebre cotidiana.  El hombre que padece fiebres diarias, si su orina es espesa y tiene un color parecido al del vino, pronto convalecerá. Pues las fiebres diarias nacen de una agitación inadecuada de los humores por lo que también su orina es espesa porque el movimiento de los humores es inadecuado. También tales fiebres nacen de una mala digestión, con la consiguiente deposición muy dura o muy líquida. Por eso la orina de este hombre, algo así como de color vino, muestra que ha habido alguna alteración.
Si en cambio la orina es limpia y cristalina como el agua, morirá, ya que su sangre se está poniendo fría, y por eso los restantes humores fluyen a la vez, como leche que se cuaja, al no tener calor ni sangre. Eso explica también que esta orina sea limpia y cristalina, pues no está mezclada con los demás humores, dado que no están ejerciendo sus funciones.
Y si la orina es bastante pálida y densa, y bastante acuosa, ese hombre tendrá fuertes dolores y podrá evitar la muerte con gran esfuerzo. Pues como tiene frío su interior, su orina es pálida y bastante acuosa; y por tener además en su interior humores como una tempestad inundándolo hasta morir, su orina es densa y por todo ello padecerá dolores mucho tiempo, pero a pesar de todo no llegará a morir.

(478) Más sobre terciana  En cambio el hombre que tiene fiebres tercianas, si su orina, una vez recogida, es sanguinolenta y no cambia el rojo propio de la sangre, sino que permanece con ese color rojo, y además se espesa, no morirá, pero languidecerá mucho tiempo.
Pues los humores de tal hombre se vuelven calor hirviente y por eso su orina es siempre sanguinolenta y persevera en su rojez por la fuerza de semejante ardor. Y como los humores de ese hombre hierven, su digestión no puede ser correcta ni natural, por lo que también los jugos están algo mezclados en el líquido de tal orina y por eso se espesa. Pero si este hombre languidece por esta enfermedad mucho tiempo, no muere porque los humores no se separan unos de otros. Pero cuando la orina ha sido recogida nuevamente en un orinal y es roja, pero cambia a un tono más pálido, y si además le salen distintas líneas, como venitas, es decir rojas y acuosas y otras turbias, es señal de muerte, y morirá.
Pues si la orina, que por el calor y ardor del hombre es roja, se muda a pálida, es que no tiene del todo las propiedades de la fuerza del calor, porque esa persona se ha enfriado en su interior. Entonces aparecen también distintas líneas de diversos colores en la orina, porque los humores de ese hombre se están separando entre sí y están originando colores según su función, a saber, el rojo porque el calor y la sangre se están disgregando del frío; el acuoso, porque la linfa de la sangre y la sangre se apartan del calor; y el tono turbio se debe a bilis negra y humores similares que se separan unos de otros.
Y si esta orina tiene varias líneas por la diversidad de humores pero en ella no se encuentran las de tono rojo, es que el calor y la sangre todavía están mezclados y sin separar, lo cual todavía es un indicio de vida, aunque ese hombre le va a doler mucho y evitará la muerte con gran esfuerzo.

(479) Más sobre la cuartana.  Y el que tiene fiebres cuartanas, si su orina es espesa y roja y aparecen en ella líneas como venas, le dolerá y se volverá árido, pero aun así vivirá. Pues si la orina de este hombre es espesa, su digestión se mezcla con la orina, y por eso se espesa. Y si es rojiza, es que el calor todavía permanece en la sangre y no se separa de ella. Mientras que si aparecen diversas líneas es que diversos humores andan aún mezclados entre sí. Y de este modo el hombre sin duda se seca por estas enfermedades, pero con todo, dado que aún no hay disolución de los humores, podrá vivir.

(480) Señas de muerte en la orina  Pero si la orina fuera blanca como un veneno o parecida a la leche cuajada, y en el medio hay algo parecido a una nube purpúrea, blanca y turbia, es señal de muerte y morirá.
Pues la orina blanca como un veneno y parecida a la leche cuajada, indica que el calor natural se ha retirado de ese hombre, por lo que también su orina es blanca. Y por eso es también venenosa, ya que lo que había en esos humores se ha coagulado, porque no tienen el calor necesario. Y en el medio hay algo parecido a una nube que es entre purpúrea, blanca y turbia, porque la bilis negra está en medio de los humores casi como si fuera la fuerza de aquellos: lo de purpúrea, porque derrama su color como sobre una herida cuando ya  se disuelve; blanca porque en lugar de manar su veneno ... <falta texto original> ... aparece, y porque muestra que flaquea en su fortaleza; y turbia porque el vapor natural y nocivo que antes albergaba, ahora lo expulsa.
Respecto a que la orina se asemeje a una nube purpúrea, blanca y turbia, como ya se ha dicho, si además es pura en sus bordes, o sea que no es espesa en su totalidad le dolerá mucho, y con esfuerzo evitará la muerte, pero se recuperará antes que aquel cuya orina es roja.
Pues la orina purpúrea indica que la bilis negra está herida, y la blanca muestra que ya se encuentra mermada, y la turbia manifiesta que la bilis negra expulsa ya sólo vapor, a medida que se agota. Pero la pureza en los bordes denota que es espesa en el medio y no por todas partes, y hace ver que los humores de ese hombre todavía no se han separado entre sí del todo, pues en el propio borde de esta orina hay orina pura y hacia el medio espesa, ya que los propios humores todavía están unidos. Y así ese hombre evitará la muerte, y recuperará la salud antes que aquel cuya orina sea roja, ya que aquel tiene en su interior un gran ardor del que no podrá librarse en breve.

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